
Podemos saber cuánto dormimos, medir nuestra tensión, analizar nuestra sangre o comprobar nuestra frecuencia cardiaca. Pero ¿qué sabemos realmente sobre cómo está funcionando nuestro cerebro?
¿Te cuesta concentrarte aunque te esfuerces?, ¿sientes que tu mente nunca termina de desconectar?, ¿duermes pero no siempre sientes que has descansado?, ¿te resulta difícil mantener la atención durante mucho tiempo?, ¿notas épocas en las que estás excesivamente activado o, por el contrario, mentalmente lento?, ¿quieres comprender mejor cómo funcionan tu atención, tu nivel de activación o determinados procesos cognitivos?
El mapeo cerebral qEEG permite registrar y analizar de manera objetiva la actividad eléctrica cerebral para obtener información sobre cómo se distribuye, organiza y relaciona esa actividad en diferentes zonas del cerebro.
¿Qué es exactamente un mapeo cerebral qEEG?
Nuestro cerebro está formado por miles de millones de neuronas que se comunican mediante actividad electroquímica. Parte de esa actividad eléctrica puede registrarse desde el cuero cabelludo mediante un electroencefalograma o EEG.
En un qEEG —quantitative electroencephalography o electroencefalografía cuantitativa— esa señal se procesa matemáticamente para convertir un registro complejo de ondas en datos, gráficas y mapas cerebrales que facilitan su análisis. En Remodelatuvida realizamos el registro mediante 22 electrodos distribuidos por el cuero cabelludo, siguiendo localizaciones estandarizadas. Los sensores únicamente recogen la señal: no introducen corriente, no estimulan el cerebro y no producen dolor.
Podríamos decir que obtenemos una fotografía funcional de la actividad eléctrica de tu cerebro en ese momento. No vemos pensamientos ni podemos saber qué estás pensando. Lo que observamos son patrones de funcionamiento cerebral.
¿Qué podemos conocer con un qEEG?
Analizamos distintas características de la señal cerebral que nos permiten comprender mejor cómo está organizado tu funcionamiento cerebral. Entre otras variables podemos estudiar: cómo se distribuyen diferentes frecuencias cerebrales, la intensidad de la actividad registrada en cada frecuencia y localización, podemos observar si determinadas regiones presentan patrones distintos a otras, analizamos diferencias entre localizaciones equivalentes de ambos hemisferios, las conexiones entre las zonas cerebrales, si aparecen patrones compatibles con estados de mayor o menor activación cerebral y su variabilidad y capacidad de cambio.
Pero ¿qué beneficio tiene conocer todo esto?
Aporta información útil para comprender y orientar mejor dificultades relacionadas con:
- Sueño: insomnio, despertares frecuentes, sueño poco reparador o dificultad para desconectar.
- Estrés: sensación de estar constantemente en alerta o dificultad para recuperar la calma.
- Ansiedad: exceso de activación, preocupación constante o dificultad para relajarse.
- TDAH: atención sostenida, impulsividad, organización y autorregulación.
- Concentración: dificultad para mantener el foco, estudiar o terminar tareas.
- Claridad mental: sensación de saturación, ruido mental o dificultad para organizar ideas.
- Regulación emocional: dificultad para gestionar emociones intensas o reaccionar de forma proporcionada.
- Memoria y aprendizaje: dificultades para retener información, seguir instrucciones o aprender con fluidez.
- Fatiga mental: sensación de agotamiento cognitivo incluso con tareas cotidianas.
- Rendimiento académico: niños y adolescentes que se esfuerzan mucho pero no obtienen resultados acordes.
- Rendimiento profesional: mejorar foco, atención sostenida y eficiencia mental.
- Procesamiento de la información: conocer si existen patrones que puedan estar interfiriendo en la velocidad o eficacia del procesamiento.
- Neurofeedback personalizado: saber qué áreas y patrones conviene entrenar en lugar de aplicar un protocolo genérico.
- Seguimiento: disponer de una línea base para comparar cambios posteriormente.
- Autoconocimiento: conocer mejor cómo funciona tu cerebro aunque no quieras realizar después Neurofeedback.
El mapeo no trata por sí solo el insomnio, el estrés o el TDAH. Nos ayuda a comprender mejor cómo está funcionando el cerebro para decidir con más precisión qué conviene trabajar.
Una especie de “analítica” del funcionamiento cerebral
Nos gusta explicarlo con una comparación sencilla. Cuando te haces una analítica de sangre no significa necesariamente que estés enfermo. La haces para obtener información objetiva sobre determinados indicadores de tu organismo. Con el mapeo cerebral sucede algo parecido: registramos indicadores de la actividad eléctrica cerebral para conocer mejor tu punto de partida. Naturalmente, una analítica sanguínea y un qEEG son pruebas completamente distintas y no deben confundirse. La comparación sirve únicamente para explicar la idea: medir antes de sacar conclusiones.
¿Tengo que tener algún problema para hacerme un mapa cerebral?
¡No!. Puedes hacerte un qEEG porque:
-
tienes alguna dificultad concreta que quieres comprender mejor;
-
estás valorando comenzar Neurofeedback;
-
quieres obtener una línea base antes de entrenar;
-
quieres estudiar aspectos relacionados con atención, activación o funcionamiento cognitivo;
-
eres padre o madre y quieres disponer de información complementaria sobre el funcionamiento de tu hijo;
-
o sencillamente tienes curiosidad por conocer mejor tu cerebro.
El EEG también se estudia ampliamente en personas sanas para investigar procesos como control cognitivo, aprendizaje, memoria, regulación emocional y rendimiento. No hace falta estar mal para querer conocerse mejor.
¿Qué ocurre durante el mapeo?
El procedimiento es completamente no invasivo y es realizado por una psicóloga clínica especializada.
1. Primero hablamos de ti con una entrevista clínica. Antes de registrar nada queremos saber qué buscamos. Revisamos tu situación actual, antecedentes relevantes, sueño, medicación si la hubiera, dificultades que estás observando y objetivos.
2. Colocamos los electrodos. Utilizamos un sistema de registro con 22 electrodos distribuidos por diferentes localizaciones del cuero cabelludo. Los sensores escuchan la actividad eléctrica del cerebro. No producen estimulación. No introducen corriente. No duele.
3. Registramos tu actividad cerebral. Realizamos diferentes registros siguiendo condiciones determinadas.
Dependiendo del procedimiento pueden incluir momentos con ojos abiertos, ojos cerrados y determinadas tareas o condiciones de activación.
4. Analizamos los datos. La parte que ves durante el registro es solo el comienzo. Posteriormente analizamos la información obtenida, revisamos la calidad del EEG y estudiamos las variables relevantes.
5. Elaboramos tu informe Recibirás un informe detallado de aproximadamente 25 páginas en el que recogemos los principales resultados del estudio.
6. Te explicamos tu mapa. No queremos entregarte un informe lleno de gráficas que no entiendas. En la sesión de devolución te explicamos qué hemos observado, qué significado puede tener, qué relación encontramos con lo que nos has contado y qué cosas no podemos concluir únicamente a partir de un EEG. La finalidad es que salgas entendiendo mejor tus resultados. No simplemente llevando un informe debajo del brazo.
Lo que un mapa cerebral puede decirnos… y lo que no
El mapeo puede aportarnos: información sobre la distribución de la actividad cerebral; diferencias entre localizaciones; características de distintas bandas de frecuencia; asimetrías; relaciones entre señales; niveles de activación; una línea base para comparar cambios; y datos que pueden ayudarnos a diseñar un protocolo personalizado. Pero el mapeo NO lee tu mente. No sabe lo que estás pensando. No determina tu personalidad.
¿Y después del mapeo?
Tú decides.
- Opción 1. Solo quiero conocer mi cerebro. Perfecto. Realizas tu mapeo, recibes tu informe y hacemos la devolución de resultados. No existe ninguna obligación de comenzar Neurofeedback. Para algunas personas, disponer de esa información ya es el objetivo.
- Opción 2. Quiero utilizar los resultados para entrenar. Si la evaluación indica que puede ser adecuado y quieres continuar, utilizaremos el mapa como punto de partida para diseñar tu programa de Neurofeedback.
A partir de ahí podremos establecer objetivos, seleccionar los parámetros de entrenamiento y realizar seguimiento de tu evolución.
Adultos, adolescentes y niños
El procedimiento puede realizarse tanto en adultos como en adolescentes y niños, siempre adaptando la evaluación y la interpretación a la edad, el motivo de consulta y el contexto individual. No interpretamos un cerebro aislado.
¿Cuánto cuesta un mapeo cerebral qEEG en Remodelatuvida?
- Mapeo cerebral qEEG + informe:
- Precio habitual: 450 €. Éste mes precio especial sólo 290 € .Incluye entrevista inicial con psicóloga clínica especializada, registro mediante 22 electrodos, análisis de los resultados, informe detallado de aproximadamente 25 páginas y sesión de devolución con la psicóloga clínica para explicarte de forma comprensible qué hemos observado.
Una evaluación privada de un problema de atención, impulsividad o sueño puede implicar varias consultas, distintas pruebas, desplazamientos y semanas (o incluso meses) intentando encontrar respuestas, además de una inversión económica que puede situarse entre 500 y más de 1.000 €. Un mapeo cerebral completo en Remodelatuvida cuesta éste mes 290 € y concentra en un mismo proceso la recogida de información, el registro qEEG, el análisis, el informe y la devolución de resultados.
Preguntas frecuentes
- ¿Duele?. No. Los electrodos se colocan sobre el cuero cabelludo y únicamente registran la señal.
- ¿Me envían electricidad al cerebro?. No. El qEEG es una técnica de registro, no de estimulación.
- ¿Puedo hacerme un mapa aunque no quiera hacer Neurofeedback?. Sí. De hecho, queremos ofrecer el mapeo también como un servicio independiente para personas interesadas en conocer mejor su funcionamiento cerebral.
- ¿El mapa me dirá si tengo TDAH, ansiedad o depresión?. No por sí solo. Puede mostrar determinados patrones EEG que después deben interpretarse en conjunto con la evaluación clínica. Un qEEG no sustituye una evaluación psicológica, neurológica o médica cuando esta sea necesaria.
- ¿Veré imágenes de mi cerebro?. Verás representaciones gráficas y mapas construidos a partir de tu actividad EEG. No son fotografías anatómicas del cerebro como una resonancia magnética, sino representaciones cuantitativas de la actividad eléctrica registrada.
- ¿Puedo repetirlo después?. Sí. En algunos casos puede ser interesante comparar registros realizados en distintos momentos para estudiar la evolución.
- ¿Cuánto dura?. Reservamos tiempo suficiente (aproximadamente 1 hora) tanto para preparar correctamente el registro como para obtener una señal de calidad. El proceso incluye entrevista, colocación de electrodos, comprobación de la señal y diferentes condiciones de registro. Posteriormente realizamos el análisis fuera de sesión y te citamos para la devolución.
Tu cerebro trabaja todos los días para que puedas pensar, concentrarte, recordar, sentir, decidir, descansar y adaptarte. Sin embargo, rara vez tenemos la oportunidad de observar cómo está funcionando. El mapeo cerebral qEEG nos permite acercarnos a esa información de una manera objetiva, no invasiva y personalizada.
